
Comida estilo Sonora, México asada al carbón y hecha a mano!
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My name is Jesus Andres Araujo Borbon, and I was born and raised in Tucson, Arizona—a city I often jokingly call “Tucson, Sonora” because of how deeply connected it is to Sonora, Mexico. My father is from Nogales, Sonora, and my mother is from Huatabampo, Sonora. Although I grew up in Arizona, our home was always filled with Sonoran traditions, flavors, and family.
Some of my favorite childhood memories revolve around food.
Every weekend my dad would fire up the grill to make carne asada or chicken over charcoal while preparing fresh homemade salsas. My mom made dinner every single night—from chile rellenos and enchiladas to milanesa and many other dishes that became family traditions. Those meals weren’t just food; they were moments where everyone gathered around the table.
Growing up with those flavors made me appreciate authentic Mexican food. I was always searching for restaurants that reminded me of home. One of my longtime favorites in Tucson has always been Nene’s because their Sonoran-style hot dogs and finely chopped carne asada remind me of the food I grew up eating.
After graduating from the University of Arizona, I moved to Phoenix to earn my MBA at Grand Canyon University. I planned on staying only long enough to finish school, but thirteen years later Phoenix has become home.
Professionally, I spent more than eight years working in technology at PayPal, building a successful career. Restaurants were never part of my original plan.
In 2024, I became an investor in a franchise restaurant in Tucson called The Taco Spot. Although I sold my ownership only two months later, the experience completely changed my perspective. What stayed with me wasn’t the business—it was watching people’s faces light up after taking that first bite of something truly delicious.
That’s when I realized I wanted to build something that represented my own family.
I didn’t want a large menu with dozens of items. I wanted to serve the foods my family actually loves to eat.
That’s how The Taco Cart was born.
People often ask if we started as a food cart. The answer is no. The name comes from our trips to Mexico. Whenever someone got hungry, the answer was always, “Let’s go to the taco cart on the corner.” Those neighborhood taco carts represent some of the best memories, conversations, and meals you can have. We wanted to capture that same feeling inside a restaurant.
Opening wasn’t easy. It took nearly a year and a half of planning, construction, permits, and hard work before we finally opened our doors in Tempe.
Today, we focus on quality instead of quantity.
We grill our carne asada, chicken, and al pastor over charcoal. Our birria is made from a family recipe. Our ceviche is prepared the way many families in Sonora enjoy it—with mayonnaise, black sauce, and avocado. We also serve Sonoran favorites like vampiros, mulas, and papa loca, along with handcrafted cocktails at our full bar.
I can’t take all the credit for the recipes.
My parents have had a tremendous influence on our restaurant. Many of our salsas, our rice, our seasoning blends, and the way we prepare our meats come directly from the traditions I grew up with. Every dish reflects lessons learned in my parents’ kitchen.
The Taco Cart isn’t about reinventing Mexican food.
It’s about honoring the food that shaped my childhood, preserving Sonoran traditions, and sharing them with our community one plate at a time.
Every customer who walks through our doors is treated the same way my parents treated our family around the dinner table—with care, generosity, and food made with love.
At the end of the day, The Taco Cart is simply a family story served on a plate.
Mi nombre es Jesús Andrés Araujo Borbon y nací y crecí en Tucson, Arizona, una ciudad que muchas veces llamo de cariño “Tucson, Sonora”, porque gran parte de su cultura y su gente tienen raíces muy profundas en Sonora, México. Mi papá es originario de Nogales, Sonora, y mi mamá de Huatabampo, Sonora. Aunque crecí en Arizona, mi hogar siempre estuvo lleno de las tradiciones, los sabores y los valores de Sonora.
Algunos de mis recuerdos más bonitos de la infancia siempre giran alrededor de la comida.
Cada fin de semana mi papá prendía el carbón para preparar carne asada o pollo a la parrilla y hacía sus famosas salsas caseras. Mientras tanto, mi mamá nos cocinaba todos los días platillos tradicionales como chiles rellenos, milanesa, enchiladas y muchas otras recetas que con el tiempo se convirtieron en parte de nuestra historia familiar. Esas comidas no solo nos alimentaban; eran el momento en el que toda la familia se reunía alrededor de la mesa.
Haber crecido con esos sabores despertó en mí un amor muy especial por la comida mexicana. Siempre buscaba restaurantes que me recordaran el sabor de mi casa. Uno de mis favoritos en Tucson siempre ha sido Nene’s, por sus hot dogs sonorenses y su carne asada finamente picada, que me transportan a mi infancia.
Después de graduarme de la Universidad de Arizona, me mudé a Phoenix para obtener mi MBA en Grand Canyon University. Mi plan era quedarme solo el tiempo necesario para terminar mis estudios, pero trece años después Phoenix se convirtió en mi hogar.
Durante más de ocho años desarrollé mi carrera profesional en el área de tecnología trabajando para PayPal. Nunca imaginé que algún día terminaría dedicándome a la industria restaurantera.
En 2024 tuve la oportunidad de invertir en una franquicia llamada The Taco Spot en Tucson. Aunque vendí mi participación apenas dos meses después, esa experiencia cambió mi vida. Lo que más me marcó no fue el negocio, sino la felicidad que veía en el rostro de las personas cuando probaban un platillo que realmente disfrutaban.
Fue entonces cuando entendí que quería crear algo propio, algo que representara a mi familia y a mis raíces.
No quería un restaurante con un menú enorme. Quería ofrecer los platillos con los que crecí, los que mi familia disfruta y los que representan la cocina sonorense que tanto amo.
Así nació The Taco Cart.
Muchas personas piensan que el nombre viene de un carrito de comida, pero en realidad tiene un significado mucho más personal. Cada vez que viajábamos a México y nos daba hambre, era muy común escuchar: “Vamos por unos tacos al taco cart de la esquina.” Esos pequeños puestos forman parte de la cultura mexicana y de muchos de nuestros mejores recuerdos. Quisimos traer ese mismo sentimiento a nuestro restaurante.
Abrir nuestras puertas no fue sencillo. Fueron aproximadamente un año y medio de trabajo, permisos, construcción, planeación y muchos retos antes de poder recibir a nuestros primeros clientes en Tempe, Arizona.
Hoy preferimos enfocarnos en la calidad antes que en la cantidad.
Preparamos nuestra carne asada, pollo y pastor a las brasas. Nuestra birria sigue una receta familiar. Nuestro ceviche está inspirado en la forma en que muchas familias en Sonora lo disfrutan: con un poco de mayonesa, salsa negra y aguacate. También ofrecemos platillos tradicionales como vampiros, mulas y papa loca, además de una barra completa con cocteles artesanales.
Pero no puedo llevarme todo el crédito.
Mis papás han sido una inspiración enorme para este proyecto. Muchas de nuestras salsas, el arroz, los sazonadores y la forma en que preparamos nuestras carnes nacen de recetas y enseñanzas que aprendí desde niño en casa. Cada platillo lleva un pedacito de ellos.
The Taco Cart no busca reinventar la comida mexicana.
Nuestro objetivo es compartir la cocina sonorense con respeto, mantener vivas las recetas familiares y ofrecer comida hecha con la misma dedicación y cariño con la que crecí.
Cada persona que entra por nuestra puerta la recibimos como si estuviera llegando a nuestra propia casa.
Al final del día, The Taco Cart no es solamente un restaurante. Es la historia de una familia, de sus raíces sonorenses y del sueño de compartir, a través de la comida, el amor con el que fuimos criados.
Sonora, Mexico Style food , made from scratch over charcoal grill!